domingo, 5 de octubre de 2014

CERRAR LOS OJOS








              Cerrar los ojos para poblarse de Universo, 
para apagar la voz que enmudece el brillo de los pájaros;
descender hasta el color de la memoria
y zozobrar en el espejo de la tarde indefectiblemente nuestra.


Llueve

Nos humedece el dialecto del encuentro.



( C) Esther González Sánchez

¿DONDE ESTÁS?




¿Dónde estás agua mía?
Tu desgranado encanto y corazón solemne
me desnudan a ciegas, 
y a tientas por sus sílabas
veneras mis perfiles,
como a la caña frágil de los trigos
el hambre de los pájaros.

Astro mío, estela que no cesa
y en delantal de rosas
me brinda sus horarios:

Escribo desde ti,
cual si fueras molino
que muele en su fatiga mi desdicha
o río que me acoge en sus meandros,
acaso por velarme lo triste y lo vacío
que vive en la espalda de los besos.

A veces te persigo
como a una bendición extraviada,
y a veces me despiertas cual grito enajenado
que aborda mi ropaje de viuda
llevándome a un estruendo de cerezos,
como si fueras árbol
y en tu boca de agua
bebieran mis raíces.


©Esther González Sánchez

jueves, 2 de octubre de 2014

AUSENTE





¡POETA de los tiempos!
Fue un grito funeral
 con vientre de ballena
tu perdida batalla:

Muy adentro de ti,
con esa calma opaca
de dormidas farolas
te veía un oscuro;
afilaba el desorden de un estruendo,
y al abrir su barrica
la tan lóbrega boca,
palideció la tarde confirmando
la gravedad dolora de su sino:

Bastaron dos sentencias,
dos sílabas de arpones,
para llevarte al umbral de una puerta
abastecida en llaves.

¡Alzado corazón,
como un secreto en púrpura tulipa!

Más alto que el vacío,
Oriente y Occidente
llueven tu brillo en pie, con el rigor
de una despedida luminar,
y tal como si fueran
hermanados, unívocos encuentros,
como rosa  amarilla
cayó la turbación
del sol sobre tus hombros
y la blanca virtud de la mañana
no quiso madrugar en otras puertas.

Dulcemente dormido:
desde el urgente apremio que te obliga
gavillándote el pecho,
muriendo en sus violetas,
leve pareces
como una huida en pausa;
blanco derrumbe en cúspide, 
igual que si habitases
el último esfuerzo de la mar
por llegar a sus playas,
o rindiera  tu párpado al éxtasis
de un pensamiento íntimo.

Sólo y venial; guitarra muda al aire
pareces
absorto en desacuerdos,
tal, si una rebelión de girasoles
voltease tus hábitos de luz,
exigua y agotada
en la artesa del tiempo
la bondad fraudulenta
de los panes prestados.

In  memoriam del poeta  y escritor Rodolfo Virginio Leiro

© Esther González Sánchez

Y SE FUERON MIS ROSAS


…Y se fueron mis rosas
como el goce del pan en las hambrunas.

A veces oigo pasos,
razones que no duermen
y viajo al zaguán de aquel estío
de voz blanca y de boda
donde resides tú,
robándome las lágrimas.

Reconozco sus patios:
allí vive la sed de mis gaviotas
y un gozo entre cortinas
como  si de un amante
que aguardara impaciente se tratara,
mientras amo al amor
que en vendas de su luz
me despierta a los ángeles del día.

Y llamo al encuentro en los retratos
al beso perdido entre semanas
y su urgencia postrada en las pupilas.

¡Vuelve! Vuelve a la vida -te propongo-
como si fueras agua que en  cascada
refuerza su aventura,
¡OH, lirio de mi tarde!,
y lléname de nube
como una efervescencia
medida entre tus pulsos
y en tu adorada piel
de álgebra morena,
para amarte…amarte
                                      amarte… in crescendo


© Esther González Sánchez