jueves, 13 de noviembre de 2014

SIN BRÚJULAS NI ACENTOS


SIN BRÚJULAS NI ACENTOS

Ahora que voy sola en este cuerpo,
sin brújulas ni acentos,
sin pañuelos ni adioses
que agiten despedidas,
los feudos de mis aguas
corren tristes, vacíos ya de luz,
como una Navidad de verso solitario;

y frente al mar abierto
de un soliloquio eterno,
siento la pesadumbre
del que vuelve vencido
portando barricadas
de duelo entre los dedos.

No hay dioses en mi cuarto,
ni gubias, ni cinceles,
ni muelas moledoras de infortunios;

tan solo una metástasis de pasos
y un arca de Noé, tras el diluvio.

© Esther González Sánchez
Vigo- España

A LA SOMBRA DE UN VERSO




A LA SOMBRA DE UN VERSO

A la sombra de un verso te custodio
y en el corazón mantengo el delito
de correr a la víspera sin día,
al horario sin hora
y al cuerpo sin materia,
que cual campana en duelo
sostienen mi estatura triste
Hace tiempo que espero  lenta de pardales y adelgazada metáfora;
ya sólo me persiguen virutas de versos en gemido

y huyo de su conspiración de sombras
corriendo en  busca de ti.


¡Ven derramado polen de siestas en floresta
y vuélveme a la tarde de púlpitos púrpuras
y fachada de pájaros,
permeable a tu frente de agua dulce

y al estambre de tu boca, siempre territorio de besos!

©Esther González  Sánchez

ADOLESCENCIA




ADOLESCENCIA

 ¡Oh, niña de las rosas!
 La entretenida en ondas y festones
y llena de prodigios:
En el dulce diluvio que te empeña,
¡Que puras van tus gotas!
¡Que enteras de latido por humanas
cuando encierras los ojos
rodeándolos de verbos
y gozas la medida
de aquel primer abrazo
que empuja y ensaya su belleza!
¿Acaso no es su alondra
quién te detiene en arias,
dulcemente aumentada
y vestida de fiesta?

¡Como llaman al  sueño
los suaves sobornos,
 que en retoñar de azules
te decoran en beso!
Y si al cabo despiertas en su efluvio:
¿Qué nuevo es tu mirada si despiertas?
¿Qué húmedo sus islas cuando ríes?
¿O no es si no, que guardan sus esferas
ese botón de lluvia
que brota hacia el creciente,
sonrojando el pulmón de las mejillas,
entre albores de pájaros
y flautas de agua dulce?

 © Esther González Sánchez