YO TE COMPARO
Yo te comparo,
juventud te comparo,
al arroyo que sube del naciente
juventud te comparo,
al arroyo que sube del naciente
en el goce de huellas
que ya no son de nadie,
creciendo a la extensión de estambres juveniles
y declaradas rosas de vientres de milagro.
No pude ocultarme entre tus broches
y atrás quedó
y atrás quedó
mi temperatura
entre tus manos
para traerme en grave, desvastada
ceremonia, a una íntima verbena
entre tus manos
para traerme en grave, desvastada
ceremonia, a una íntima verbena
en delgadez de olivas
-estrato de mi tiempo más reciente-
y también te comparo
a una resurrección
de brisas atrapadas
a una resurrección
de brisas atrapadas
en pozos de agua dulce
donde se lavan las sales
y el sabor de lo triste y lo vacío
o al goce de savia renovada
que en dunas del tiempo
empadrona el color de sus verbenas.
(C) Esther González Sánchez

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